Papas estrenan súper genes
Se podría duplicar la
producción de papa.
ARGENPAPA. TELAM,
Argentina, 22-05-2007
Mar del Plata - El aumento de
los rendimientos en el cultivo de la papa en la Argentina permitiría duplicar la
producción en los próximos años sin incrementar el área dedicada al cultivo,
según un estudio privado.
"La producción de papa en el país -actualmente por
debajo de tres millones de toneladas anuales- podría duplicarse en pocos años",
estimó el ingeniero agrónomo Daniel Caldiz, durante la presentación de su libro
"Producción, cosecha y almacenamiento de papa en la Argentina".
Según Caldiz, este potencial de crecimiento coloca a Argentina "en una situación
muy favorable" en medio de la creciente demanda de alimentos que se registra en
el mundo.
La actual producción argentina, 2,67 millones de toneladas, representa menos de
uno por ciento de la producción mundial, casi 320 millones de toneladas, de las
cuales 68 por ciento corresponde a diez países, consigna un trabajo de la
Dirección de Mercados Agroalimentarios de la Subsecretaría de Política
Agropecuaria y Alimentos que conduce Fernando Nebbia.
Al mismo tiempo, estos países, liderados por China, Rusia y la India, poseen el
47,5 por ciento de la población mundial y tienen un consumo de papa mayor a los
35 kilos anuales promedio por habitante.
La producción mundial del tubérculo ha crecido en forma sostenida en los últimos
quince años, principalmente por los grandes cambios en los sistemas de
producción e innovación tecnológica, tanto en los insumos como en su correcta
aplicación, que se conjugaron en un aumento considerable en la productividad,
señala el trabajo de la Dirección de Mercados Agroalimentarios.
De acuerdo con datos de la FAO, en 1991 la producción mundial fue de unas 257
millones de toneladas sobre un total de 17,6 millones de hectáreas, con un
rendimiento promedio de 14,6 toneladas por hectárea; en tanto, en 2005 se
obtuvieron 321 millones de toneladas (+25 por ciento) en una superficie de 18,5
millones de hectáreas (+5 por ciento), con un rendimiento cercano a 17,3
toneladas por hectárea (+18 por ciento).
Este significativo aumento del rendimiento del cultivo se debe a la introducción
de variedades resistentes a plagas y enfermedades, el uso de agroquímicos y la
incorporación de tecnología -riego, mecanización y sistemas de almacenamiento-,
coincide Caldiz en su libro.
La papa, originaria de los andes peruanos-bolivianos y distribuida a partir de
mediados del siglo XVIII desde España hacia toda Europa y posteriormente al
resto del mundo, es el principal cultivo alimenticio del planeta, si se excluyen
los cereales, de acuerdo con datos de la FAO.
En Argentina, la papa se extendió desde los valles andinos, donde los aborígenes
la cultivaban desde el período incaico, hasta alcanzar cerca de 250 mil
hectáreas en la década del '50.
En los siguientes veinte años decayó más de 50 por ciento la superficie
cultivada y se estabilizó en cerca de 120 mil hectáreas.
Pese a la fuerte caída del área dedicada al cultivo, que en la actualidad es
inferior a 100 mil hectáreas, la producción se incrementó hasta cerca de tres
millones de toneladas durante la década del '80 debido a los constantes
incrementos en el rendimiento por la utilización de nuevos cultivares, la
aplicación de fertilizantes, el control de enfermedades como el tizón tardío en
las principales áreas productores y el uso de riego.
No obstante, el rendimiento promedio actual -de unas 30 toneladas por hectárea
para la campaña 2005/06, según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Pesca y Alimentos (SAGPyA)- está alejado del rendimiento potencial del cultivo,
aseguró Caldiz.
En el región del sudeste de la provincia de Buenos Aires, ejemplificó el
especialista, el rendimiento potencial es de 120 toneladas por hectárea, cuatro
veces más que el actual rendimiento promedio de 27 toneladas por hectárea.
La extensión y la diversidad de alturas que se encuentran en Argentina permiten
que el cultivo pueda sembrarse durante todo el año en distintas épocas y en
diferentes zonas agro-ecológicas, destacó Caldiz, responsable de los programas
de investigación y desarrollo de la empresa Mc Cain Argentina.El libro,
presentado esta semana en Mar del Plata con el respaldo de Mc Cain, el mayor
productor mundial de papas fritas y appetizers, y BASF, compañía química líder
que abastece a la industria agrícola de funguicidas, insecticidas y herbicidas,
constituye un exhaustivo estudio sobre el cultivo en el mundo y su potencial en
la Argentina, los factores y procesos que determinan, limitan y reducen el
rendimiento, mejoramiento genético y desarrollo de variedades; cosecha,
transporte y almacenamiento.