España: Temor ante la abundante entrada de patata vieja francesa en la nueva cosecha española.
Los productores de patata encaran el año 2026 con preocupación ante la posibilidad de solapamientos en la producción entre distintas regiones.
La producción de patatas en España arranca tradicionalmente en Andalucía, donde este año, a raíz de un tren de borrascas, la siembra se ha retrasado y se ha reducido en un 5 %, abarcando unas 10.000 hectáreas menos. Sin embargo, se espera un mayor rendimiento en comparación con el año 2025, según señaló a Efeagro Marco Román, presidente de la sectorial de patata de la patronal Asociafruit.
En la actualidad, ya se ha recolectado buena parte de la producción extratemprana en Málaga, mientras que la cosecha de patata nueva de temporada en Andalucía podría finalizar entre principios y mediados de julio. Román expresó su preocupación por un problema puntual: la competencia en los lineales de las tiendas con patatas de la campaña francesa de 2025, que han sido conservadas durante meses en cámaras frigoríficas.
Respecto a las patatas viejas, el dirigente destacó que las francesas, que representan el 80 % del mercado español en la actualidad, contienen niveles de acrilamida al freírlas que superan los límites recomendados por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Estas concentraciones están asociadas a un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Román calificó esta práctica de inaceptable, afirmando que dichas patatas "deberían destinarse al ganado", ya que en su opinión, son de baja calidad. Además, denunció que se comercializan al mismo precio que las patatas nuevas, con el único objetivo de obtener beneficios en detrimento del consumidor.
Por otro lado, la edición 2023 de la feria Fruit Attraction, que tendrá lugar en octubre en Madrid, contará con la patata como producto destacado. Este reconocimiento ha sido impulsado por Asociafruit para resaltar la importancia del tercer cultivo alimentario más consumido a nivel mundial, después del arroz y el trigo.
En esta línea, Alberto Duque, responsable de la sectorial de patata de COAG, coincidió con Román en la necesidad de promover campañas que destaquen las características de la patata española frente a las importadas. Asimismo, subrayó la importancia de identificar claramente el origen del producto en el etiquetado para informar con transparencia a los consumidores.
En cuanto a Castilla y León, principal región productora del país, se estima un recorte del 10 % en la superficie sembrada en comparación con las 50.000 hectáreas plantadas en 2025. Duque explicó que, dado que las siembras tempranas ofrecen mayor rentabilidad, se ha acelerado la compra y plantación de semillas desde principios de abril. Esto podría provocar un solapamiento entre las cosechas de esta comunidad autónoma y las producciones de regiones como Andalucía, Cartagena (Murcia) y Valencia alrededor de junio y julio.
Por su parte, Duque advirtió sobre las crecientes dificultades derivadas del encarecimiento tanto de los abonos como de los combustibles debido al conflicto en Oriente Medio. Afirmó que ese aumento "salvaje" podría complicar la competitividad frente a las producciones extranjeras el próximo año.
Desde Asaja, Juan Company compartió su inquietud sobre el impacto económico de estos incrementos. Como muestra mencionó los aumentos registrados solo en mayo respecto a 2025: el gasóleo agrícola un 51 %, la urea un 26 %, el nitrato amónico un 38 % y el sulfato amónico granulado un 50 %. Estas cifras reflejan una creciente presión sobre los productores.
Finalmente, Ignacio Huertas, secretario de Agricultura de UPA, destacó el avance acelerado en la siembra en Castilla y León y no descartó solapamientos con cosechas de otras regiones debido al desarrollo dispar del cultivo. En esta misma comunidad, se prevé una reducción del área sembrada entre un 10 % y un 15 % en comparación con los registros de 2025. Según UPA, uno de los factores clave fue el desplome de precios ese año debido a las importaciones masivas de patatas viejas procedentes de Francia.
Ante este panorama, Huertas reiteró la importancia de implantar un etiquetado transparente para el origen de las patatas vendidas a granel y abogó por campañas promocionales para realzar el valor de la patata española en Europa. También subrayó la necesidad de fomentar formatos de envasado que permitan al consumidor identificar claramente el origen del producto que adquiere.
Fuente: efeagro.com




