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Europa 31/05/2026

España: El intenso calor detiene la producción de patatas en Castilla y León.

Eduardo Arroyo, presidente de la Asociación de Productores de Patata de Castilla y León, señaló que las altas temperaturas registradas en las semanas recientes han sometido al cultivo a un intenso estrés hídrico, lo que ha detenido su crecimiento.

Según Eduardo Arroyo, presidente de la Asociación de Productores de Patata de Castilla y León, las altas temperaturas registradas en las últimas semanas han colocado al cultivo en un elevado estrés hídrico que ha paralizado su desarrollo. Con termómetros que han rozado los 34 ºC durante varios días consecutivos, las plantas han reducido su actividad y han dejado de invertir en el desarrollo de tubérculos, lo que compromete el rendimiento final de la campaña 2026. La planta se bloquea a partir de 30 ºC y detiene el desarrollo de tubérculos es la explicación fisiológica que Arroyo ofrece sobre el comportamiento del cultivo en estos episodios de calor sostenido. Muchos productores han tenido que movilizar la totalidad de su dotación de riego para priorizar la patata frente a otros cultivos, con la consecuencia de tensiones hidrológicas a nivel de explotación.

Estrés térmico y riego

El calor sostenido ha provocado que el cultivo no cierre surcos con normalidad y que la emergencia de tubérculos se ralentice, detalles que traducen en pérdida de potencial productivo si las condiciones no se normalizan. Los técnicos señalan que, mientras las temperaturas permanezcan por encima de 30 ºC, la reacción de «modo defensa» de la planta limitará fotosíntesis y translocación de carbohidratos hacia los tubérculos. El estado sanitario tiene, por ahora, un aspecto positivo en cuanto a la incidencia de hongos foliares, ya que la sequedad reduce la presión fúngica, pero esa ventaja no compensa la merma potencial de kilos por hectárea. El dirigente agrario indica que la situación podría aliviarse cuando las previsiones meteorológicas registren una bajada térmica hacia valores próximos a 28 ºC en los próximos días, lo que permitiría retomar el crecimiento activo.

Para la campaña 2026 la superficie sembrada en Castilla y León se estima en torno a 17.500 hectáreas, cifra que recoge un ajuste frente a lo previsto inicialmente y que condiciona la oferta regional. Los datos provisionales apuntan a que el estrés térmico podría reducir el rendimiento en torno al 10-15% respecto a una campaña estándar, lo que implicaría rendimientos por debajo de las 45-46 toneladas por hectárea esperadas en condiciones óptimas. Estas estimaciones, advierte Arroyo, deberán confirmarse en las próximas dos semanas cuando las plantas pasen la fase crítica y sea posible evaluar de forma objetiva el tamaño y número de tubérculos. El impacto real dependerá de la duración del episodio de calor, de la respuesta al riego y de la heterogeneidad local entre parcelas.

Contratos, variedades y calendario de arranque

El mercado muestra incertidumbre contractual en 2026: industrias y embolsadores no han ampliado con claridad sus volúmenes de contratación, lo que deja a muchos productores expuestos si la cosecha finalmente disminuye. Arroyo advierte que los que no han cerrado acuerdos asumen un riesgo elevado en este marco de oferta ajustada y posible descenso de rendimientos. En materia de variedades, la diversificación continúa siendo una estrategia del sector para escalonar ofertas y reducir dependencia de una sola genética; junto a Monalisa, que ahora se orienta más a la industria de tortilla, han ganado peso variedades como Colomba, Soprano y Agria. Esta diversificación permite distribuir arranques desde julio hasta octubre y buscar estabilidad en el suministro de patata fresca en lineales.

La situación en Andalucía introduce una variable de mercado: la patata andaluza llega con retraso de siembra y, por las altas temperaturas, su arranque podría adelantarse en las próximas semanas independientemente del estado óptimo del tubérculo. Arroyo recomienda que en Castilla y León no se inicie la campaña de arranque antes del 15 de julio para evitar la coincidencia en el mercado y reducir la presión sobre precios locales; la coordinación temporal entre áreas geográficas es uno de los instrumentos para sostener la cotización.

Perspectivas y acciones concretas

La principal incertidumbre se resolverá una vez que las plantas superen la fase actual, momento en el que será posible determinar el número y tamaño de los tubérculos. Según los técnicos consultados, esto podría ocurrir en un plazo de 10 a 15 días, siempre y cuando las temperaturas se moderen. En el corto plazo, las acciones recomendadas por expertos y productores incluyen ajustar los riegos priorizando las parcelas de mayor potencial, mantener un monitoreo continuo del estado hídrico y emplear prácticas en el manejo del suelo que favorezcan la retención de humedad. En zonas con riego limitado, las decisiones en torno a la fertilización y el manejo del cultivo serán clave para maximizar la eficiencia del agua disponible.

En el ámbito sectorial, se destaca a Castilla y León como una región con una de las campañas de patata más prolongadas de la Unión Europea. Las cooperativas locales han apostado por contratos estables y por la diversificación varietal para satisfacer una demanda que se extiende en el tiempo. Un ejemplo es Prodeleco, cooperativa leonesa que sigue centrada en la variedad Agria, gestionando una superficie considerable respaldada por acuerdos con la industria y el sector de distribución. A pesar de ello, factores como la superficie limitada, el calor adelantado y las dinámicas del mercado plantean un desafío significativo para garantizar que la campaña 2026 se desarrolle con el menor impacto negativo posible para los productores y otros eslabones de la cadena.

En las próximas semanas, productores, técnicos y compradores observarán de cerca las condiciones meteorológicas y los primeros datos de campo. Estas evaluaciones serán fundamentales para reajustar las previsiones de oferta, cerrar acuerdos contractuales y planificar cronogramas de cosecha que reduzcan solapamientos entre regiones y minimicen presiones sobre los precios.

Fuente: agronews.com


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