Bélgica (Flandes): El calor y la sequía provocan la peor cosecha de papa en ocho años
La menor superficie sembrada y las pérdidas causadas por el calor y la sequía llevarían a Flandes a registrar su cosecha de papa más baja desde 2018.
La producción de papa en Flandes, principal región agrícola de Bélgica, se encamina a registrar su peor resultado de los últimos ocho años. La caída responde a la combinación de una fuerte reducción de la superficie cultivada y rendimientos afectados por un verano excepcionalmente cálido y seco.
Menos superficie implantada
Después de la sobreproducción de 2025 y del derrumbe de los precios en el mercado libre, numerosos productores decidieron reducir la siembra. La superficie flamenca destinada a papa cayó por debajo de las 50.000 hectáreas.
La disminución fue particularmente marcada entre los productores de menor escala y en las variedades tardías, cuya superficie se habría reducido alrededor de un 18%.
El clima agravó la caída
A la menor implantación se sumaron las altas temperaturas y la escasez de precipitaciones. La falta de humedad limitó el crecimiento de los tubérculos, aceleró el envejecimiento de los cultivos y redujo las posibilidades de recuperación.
Los lotes sin riego fueron los más perjudicados. En varias zonas, las plantas finalizaron anticipadamente su ciclo y produjeron tubérculos de menor calibre.
Los primeros muestreos de la variedad Fontane, ampliamente utilizada por la industria, mostraron rendimientos hasta 11 toneladas por hectárea inferiores a los esperados. Las lluvias posteriores permitieron cierta recuperación, aunque insuficiente para compensar las pérdidas acumuladas durante el verano.
De la sobreoferta a una posible escasez
La situación representa un cambio brusco frente a 2025, cuando Europa registró una producción récord y una fuerte sobreoferta de papa. Los bajos precios de aquella campaña llevaron a reducir la superficie sembrada en 2026.
Ahora, la menor implantación y las pérdidas climáticas podrían generar una oferta más ajustada. Para Alemania, Francia, Bélgica y los Países Bajos, principales productores europeos, la producción conjunta se proyecta entre 19,5 y 20,5 millones de toneladas, frente a los 27,3 millones obtenidos en 2025.
Presión sobre la industria
La menor disponibilidad y el predominio de tubérculos pequeños también representan un desafío para las industrias de papas fritas congeladas, que dependen de variedades de gran calibre y alto contenido de materia seca.
Algunas procesadoras europeas comenzaron a flexibilizar sus requisitos de tamaño para asegurar el abastecimiento. Sin embargo, los productores con contratos previos podrían enfrentar dificultades para cumplir los volúmenes acordados.
La campaña vuelve a exponer la vulnerabilidad de la producción europea frente a las oscilaciones de superficie, precios y clima, especialmente en los sistemas con disponibilidad limitada de riego.
Fuente: Het Nieuwsblad, Viaverda y Financial Times.




