España (Ibiza): La papa tardía permite extender la oferta local durante el invierno, aunque produce menos de la mitad
La segunda cosecha puede rendir unas 20 toneladas por hectárea, frente a las 30 o 40 toneladas de la campaña principal, y presenta mayores riesgos climáticos y sanitarios.
La papa tardía comenzó a brotar en los campos de Ibiza después de las siembras realizadas entre finales de agosto y septiembre. Aunque ofrece rendimientos inferiores a los de la cosecha principal, permite prolongar la disponibilidad del producto local durante el invierno.
Una segunda cosecha favorecida por el clima
Las condiciones mediterráneas de la isla permiten realizar dos cosechas en un mismo año. La primera se planta durante el invierno y se recoge en primavera o verano, mientras que la segunda comienza a sembrarse a finales de agosto o principios de septiembre.
La recolección de esta campaña tardía puede realizarse desde finales de noviembre hasta los primeros meses del año siguiente, dependiendo de la fecha de plantación y de las condiciones meteorológicas.
Rendimientos considerablemente menores
Una cosecha principal puede producir entre 30 y 40 toneladas por hectárea. En la campaña tardía, en cambio, alcanzar las 20 toneladas por hectárea ya se considera un buen resultado.
Las temperaturas más bajas pueden detener el desarrollo del cultivo e impedir que los tubérculos continúen ganando peso. Aunque la papa tardía suele comercializarse a un precio superior, esa diferencia compensa solamente una parte de la menor productividad.
Mayor exposición a lluvias y enfermedades
La producción invernal es más delicada y se encuentra especialmente expuesta a las enfermedades fúngicas y al exceso de precipitaciones. En los suelos arcillosos, la acumulación de agua puede impedir el ingreso de las cosechadoras cuando los tubérculos ya están listos.
Ante esa situación, los productores deben esperar hasta que el terreno se seque o, si necesitan atender pedidos con urgencia, realizar la extracción manualmente. En inviernos lluviosos, una parte de la cosecha puede permanecer bajo tierra hasta marzo.
Prueba con bacterias beneficiosas
La empresa Mister Chippy probará un tratamiento experimental con bacterias presentes naturalmente en el suelo. El ensayo incluirá cuatro aplicaciones y tendrá un costo estimado de entre 500 y 600 euros por hectárea.
El objetivo es determinar si estos microorganismos mejoran las condiciones del suelo, facilitan el aprovechamiento de los fertilizantes y reducen la presencia de patógenos. Una franja quedará sin tratar para comparar el vigor, la sanidad y el rendimiento de las plantas.
Abastecimiento durante casi todo el año
La campaña principal permite actualmente mantener la oferta de papa ibicenca casi hasta Navidad. La cosecha tardía funciona como complemento durante los meses posteriores, hasta la llegada de la nueva producción.
Sin embargo, pocos agricultores continúan produciendo durante el invierno. Además de los menores rendimientos, destinar una parcela a esta campaña condiciona la rotación y limita su utilización inmediata para una nueva siembra de papa.
Variedades robustas y de ciclo corto
Para esta época se buscan variedades de ciclo relativamente corto, resistentes y capaces de enfrentar las enfermedades que proliferan durante el invierno. Entre las opciones utilizadas se encuentra Bartina, una papa de piel roja y pulpa amarilla cuyo ciclo ronda los tres meses.
Algunos productores reservan los tubérculos pequeños obtenidos en junio, los conservan durante el verano y los utilizan como semilla en la plantación tardía. Otros agricultores prefieren emplear semilla certificada y sometida a controles sanitarios.
Fuente: Diario de Ibiza




