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Europa 12/04/2026

Bélgica: Una familia de productores dona 150.000 kilos de patatas que no absorbió la industria

Con los almacenes llenos y los precios estancados, muchos excedentes de patata en Europa corren el riesgo de quedarse sin salida comercial.

Cuando la tierra produce más de lo que el mercado puede consumir, los agricultores enfrentan desafíos que trascienden la simple recolección de sus cosechas. Este año, la sobreabundancia de patatas en Europa ha puesto en evidencia la necesidad de creatividad y solidaridad entre los cultivadores, obligándolos a encontrar soluciones frente al desperdicio, gestionar los excedentes y sobrevivir en un mercado cada vez más impredecible.

En este contexto, la experiencia de la familia Debaene-Vandelanotte en Langemark ilustra con nitidez estos problemas. Con 150.000 kilos de patatas sin vender debido a que los contratos industriales solo cubrían lo pactado, decidieron abrir las puertas de su almacén al público y regalar el excedente. La decisión sorprendió a la comunidad, resaltando la presión económica que pesa sobre los agricultores en la actualidad.

Esta acción, aunque solidaria, también es una muestra de desesperación. Su objetivo principal era evitar la pérdida del producto y, al mismo tiempo, llamar la atención sobre una problemática que afecta al sector en su totalidad. Con los almacenes al límite y los precios estancados, gran parte del excedente de patatas en Europa corre el riesgo de quedarse sin salida comercial. Estas situaciones evidencian cómo la sobreproducción y la rigidez del mercado fuerzan a los agricultores a asumir costes adicionales o a idear alternativas para garantizar que los alimentos sean aprovechados en lugar de desperdiciarse.

Una dificultad extendida

Para Davy Debaene, el problema no solo se limita al ámbito económico: "Duele tener que destruir comida", afirmó en declaraciones al medio Focus. Cada kilo de patatas sin vender representa no solo una pérdida monetaria, sino también el desaprovechamiento de recursos como agua, fertilizantes y energía, invertidos durante meses de esfuerzo. Por esta razón, encontrar soluciones para dar uso a las cosechas es una forma de salvar tanto la inversión como el significado intrínseco de los alimentos.

El caso de esta familia no es único; Bélgica enfrenta un excedente de aproximadamente 860.000 toneladas de patatas almacenadas sin un mercado dispuesto a absorberlas. Este dilema nace de la rigidez entre contratos previamente establecidos y las dinámicas del mercado libre: entre el 70 % y 80 % de las cosechas ya tenían un precio fijo, dejando el resto atrapado tras la caída de la demanda. Opciones alternativas, como destinar estos cultivos a la alimentación animal o su transformación en biogás, resultan insuficientes y poco rentables.

Consciente de esta difícil situación, la familia Debaene-Vandelanotte decidió abrir su almacén al público en lugar de costear el descarte del producto. La respuesta fue inmediata: cientos de personas acudieron a recoger patatas e incluso ofrecieron regalos y donaciones como agradecimiento. Lo que comenzó como una solución frente a un problema agrícola se transformó en un acto de solidaridad comunitaria, arrojando luz sobre las fallas estructurales del sector y las dificultades que enfrentan miles de productores. 

Fuente: focus.de


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