España: La patata ante el reto de incrementar la producción reduciendo el impacto ambiental
En España, destaca su relevancia económica, social e industrial, especialmente en las regiones de Castilla y León, Galicia y Andalucía.
En un escenario marcado por los desafíos del cambio climático, la creciente regulación sobre el uso de nutrientes y la imperativa necesidad de reducir emisiones, el cultivo de la patata enfrenta la exigencia de transformarse hacia sistemas más eficientes y resilientes. En este contexto, la fertilización nitrogenada desempeña un papel clave, impactando de manera directa el rendimiento, la calidad del tubérculo, la rentabilidad y la huella ambiental. La pregunta ya no radica en cuánto fertilizante aplicar, sino en cómo optimizar su uso para alcanzar mejores resultados.
El rendimiento del cultivo está estrechamente vinculado a las condiciones de manejo y al tipo de suelo en el que se desarrolla. Según investigaciones recientes, los fertilizantes de eficiencia mejorada (EEF) son una herramienta prometedora para abordar estos retos. Un metaanálisis internacional realizado por Pan et al. en 2023, que incluyó 56 ensayos en diversos continentes, concluyó que los EEF incrementan la productividad agrícola en un 7%. Además, disminuyen significativamente la lixiviación de nitratos en un 35%, las emisiones de óxido nitroso en un 50% y la volatilización de amoníaco hasta en un 70%. Estas cifras destacan el impacto positivo de mejorar las técnicas de fertilización nitrogenada como una estrategia eficaz no solo para maximizar la productividad, sino también para mitigar los efectos del cambio climático y proteger los recursos hídricos.
Los beneficios derivados del uso de EEF son más evidentes en suelos ligeramente alcalinos, de textura gruesa, y con aplicaciones moderadas de nitrógeno. En este tipo de suelos, lograr una sincronización precisa entre la disponibilidad del nutriente y la demanda del cultivo resulta crucial. Esto recalca la importancia de implementar estrategias de fertilización adaptadas a cada sistema productivo, basadas en análisis de suelo, conocimientos agronómicos y tecnologías que mejoren la estabilización del nitrógeno.
En España, las pruebas realizadas a lo largo de más de una década han validado estas soluciones innovadoras. En colaboración con centros tecnológicos destacados como ITACyL y CAJAMAR, los ensayos han demostrado que los fertilizantes ENTEC®, diseñados con inhibidores de nitrificación como DMPP y DMPSA, permiten mantener altos niveles de productividad mientras optimizan la eficiencia del uso del nitrógeno y disminuyen el impacto ambiental. Por ejemplo, en sistemas de fertirrigación evaluados en 2020 por CAJAMAR Paiporta, los rendimientos aumentaron hasta un 14%, con un incremento del 11% en el tamaño promedio del tubérculo. Asimismo, en riego por aspersión, estudios realizados por ITACyL entre 2019 y 2023 han registrado una mejora del rendimiento del 20%.
La continuidad y rigor de estas investigaciones han permitido generar guías más precisas para el abonado, menos afectadas por las variaciones climáticas anuales. Estas recomendaciones agronómicas se fundamentan en factores como la producción esperada, el cultivo precedente y las características del suelo, facilitando su implementación efectiva a nivel comercial. Entre las opciones más destacadas para el abonado en cultivos de patata se encuentran productos como ENTEC® 13-10-20 o ENTEC® Nitrofoska® Special para el abonado inicial y ENTEC® EVO™ 27 o ENTEC® EVO™ 24 para aplicaciones posteriores de nitrógeno.
Gracias a esta tecnología, es posible ajustar con mayor precisión la dosis de nitrógeno a las necesidades específicas del cultivo. Esto favorece una liberación prolongada del nitrógeno amoniacal en el suelo, reduciendo pérdidas por lixiviación o volatilización y aumentando significativamente la eficiencia en su uso (NUE). El resultado final es un sistema de fertilización más sostenible, rentable y compatible con las demandas actuales del sector agronómico.
Además, estos avances se complementan mediante ensayos adaptados a parcelas comerciales donde las estrategias de fertilización son personalizadas según las condiciones locales específicas. Este enfoque práctico fortalece tanto la aplicabilidad de las recomendaciones científicas como su aceptación por parte de los agricultores, mejorando simultáneamente eficiencia, sostenibilidad y rentabilidad.
En cuanto a la huella de carbono asociada al sector agrícola, reducirla ha pasado a ser una prioridad central. La fertilización nitrogenada representa una proporción significativa del impacto climático del cultivo debido tanto a los procesos industriales necesarios para fabricar los fertilizantes como a las emisiones generadas durante su aplicación. Conscientes de estos desafíos, empresas como EuroChem están liderando el desarrollo de soluciones innovadoras orientadas a maximizar la eficiencia del uso del nitrógeno mientras minimizan el impacto ambiental relacionado.
Fuente: interempresas.net




