Países Bajos: Un tractor autónomo trabajó más de 500 horas y mostró ventajas en el cultivo de papa
Un productor neerlandés probó durante un año el tractor autónomo AgBot. La máquina ahorró trabajo, redujo la compactación y realizó tareas en papa, aunque la baja rentabilidad frenó su compra.
El productor neerlandés Marijn Vermuë evaluó durante una campaña el tractor autónomo AgBot 5.115T2 en su establecimiento agrícola de Werkendam y Dreumel. La experiencia permitió comprobar su capacidad para realizar diferentes labores, incluidas tareas vinculadas con la producción de papa.
La prueba formó parte de un proyecto de la Plataforma Nacional de Agricultura de Precisión de Países Bajos (NPPL), que acompaña a productores en la adopción práctica de tecnologías de automatización y agricultura de precisión.
Más de 500 horas de trabajo autónomo
El AgBot acumuló más de 500 horas productivas durante la campaña. Se trata de un tractor robot con propulsión diésel-eléctrica, 156 caballos de potencia y 105 caballos disponibles en la toma de fuerza.
La unidad está equipada con orugas de 76 centímetros de ancho y puede levantar hasta ocho toneladas mediante su sistema hidráulico trasero.
Durante el ensayo realizó labores como trituración de cultivos de cobertura, preparación de camas de siembra, cultivo de rastrojos, siembra, arada y trabajo con máquinas de labranza.
En el cultivo de papa fue utilizado para preparar y fresar anticipadamente los camellones antes de la plantación.
Mejor desempeño en trabajos lentos
Según Vermuë, el robot mostró su mejor desempeño en labores lentas, como arar o trabajar con equipos de labranza, donde pudo operar de forma continua y con buena precisión.
En condiciones de suelo muy pesado, la máquina redujo automáticamente la velocidad y realizó avances más pequeños para mantener la calidad del trabajo.
Aunque puede ejecutar gran parte de las labores habituales de un tractor, presenta limitaciones para el transporte por caminos y para algunas tareas, como el control mecánico de malezas. Para trasladarlo entre lotes es necesario utilizar un remolque o una plataforma especial.
Menor presión sobre el suelo
Uno de los aspectos más valorados fue la baja presión ejercida sobre el terreno. Las orugas anchas evitaron que el suelo se hundiera de manera visible durante la arada.
La conducción autónoma también permitió trabajar en sentido transversal o diagonal con mayor facilidad. Esto favoreció la formación de una cama de siembra más uniforme y redujo la posibilidad de que los implementos circularan repetidamente sobre las huellas de labores anteriores.
Estas ventajas podrían permitir reorganizar algunas tareas del cultivo de papa. El productor considera que la preparación de los camellones podría volver a separarse de la plantación, utilizando el robot en una primera etapa y una plantadora de mayor capacidad posteriormente.
Los implementos también deben ser inteligentes
La experiencia mostró que la autonomía no depende únicamente del tractor. Para trabajar sin un operador en la cabina, los implementos necesitan sensores capaces de advertir problemas a distancia.
Durante una labor de arada, por ejemplo, la acumulación de suelo impidió que el arado girara correctamente. El inconveniente fue detectado mediante una cámara y requirió la intervención del operador.
Los sensores también pueden informar si una tolva de semillas está vacía o si se activa algún sistema de protección del implemento.
En colaboración con Wageningen University & Research y el fabricante AgXeed, se instaló una caja controladora en la sembradora para transmitir este tipo de información.
Costos frente a un tractor convencional
Dentro del proyecto, el establecimiento pagó alrededor de 30 euros por hora de utilización, un valor similar al costo de un tractor convencional sin conductor.
El precio inicial del AgBot se ubica alrededor de 255.000 euros. Según el fabricante, con una reorganización del parque de maquinarias podría trabajar aproximadamente 750 horas anuales en un establecimiento de estas características.
Considerando intereses y amortización, su costo fue estimado en 42 euros por hora. Como referencia, un tractor convencional de 160 caballos con conductor tendría un costo aproximado de 60 euros por hora.
La rentabilidad frenó la inversión
A pesar de los resultados positivos, la familia Vermuë decidió no comprar el robot al finalizar la prueba.
La caída de los ingresos provenientes de la papa, la remolacha, los cereales, las chauchas y la cebolla redujo la capacidad de inversión. Además, para aprovechar completamente el equipo sería necesario modificar o renovar parte del parque de maquinarias.
La disponibilidad de conductores tampoco representa todavía una limitación grave para el establecimiento.
Marijn y Adri Vermuë producen sobre unas 160 hectáreas. En Werkendam cultivan papa para industria, cebolla roja, remolacha azucarera, trigo de invierno y chauchas, mientras que en Dreumel producen papa semilla, remolacha, trigo y maíz para silaje.
Aunque la inversión fue postergada, los productores consideran que la robotización continúa siendo una alternativa con potencial para reducir la demanda de mano de obra y mejorar el manejo agronómico de los lotes.
Fuente: Nationale Proeftuin Precisielandbouw / Groen Kennisnet




