Países Bajos: Una hoja de ruta busca llevar los drones a la producción de papa y otros cultivos
Wageningen identificó oportunidades para utilizar drones en monitoreo, siembra y aplicaciones dirigidas. La regulación, la integración de datos, los costos y la falta de pruebas todavía limitan su adopción agrícola.
Wageningen Plant Research presentó una hoja de ruta para acelerar la incorporación de drones en la agricultura neerlandesa. El informe analiza sus posibles aplicaciones, las barreras que todavía dificultan su adopción y las acciones necesarias para convertirlos en herramientas habituales de los productores.
El documento fue elaborado a pedido del Ministerio de Agricultura de Países Bajos y se basa en experiencias de agricultores, operadores de drones, empresas tecnológicas, autoridades e investigadores.
Aunque durante la última década se realizaron numerosos ensayos, los autores consideran consideran que la gran expansión de los drones agrícolas todavía no se produjo.
Monitoreo de cultivos
La observación aérea es actualmente la aplicación más desarrollada. Los drones equipados con cámaras RGB, multiespectrales o hiperespectrales pueden obtener información detallada sobre el estado de los cultivos, el suelo y la biodiversidad.
Estas herramientas permiten detectar anticipadamente:
- Enfermedades y plagas.
- Malezas.
- Deficiencias nutricionales.
- Estrés hídrico.
- Problemas de emergencia o desarrollo.
- Variaciones dentro de los lotes.
En papa, esta información puede ayudar a localizar sectores afectados y orientar recorridas, muestreos o tratamientos específicos, evitando aplicar medidas uniformes sobre toda la superficie.
El mayor potencial se alcanzaría al conectar las imágenes con sistemas de apoyo a las decisiones y plataformas de gestión agrícola. De esa manera, el productor podría recibir una advertencia y revisar solamente las zonas donde se detectaron anomalías.
Semillas, fertilizantes y productos sólidos
Los drones también pueden utilizarse para distribuir semillas, cultivos de cobertura, fertilizantes, productos fitosanitarios sólidos y organismos utilizados para el control biológico.
Una de las aplicaciones consideradas más prometedoras es la siembra de cultivos de cobertura mientras el cultivo principal todavía permanece en el lote y su altura impide el ingreso de una máquina terrestre.
El sistema permitiría anticipar la implantación, mejorar el aprovechamiento de nutrientes, aumentar la incorporación de carbono y evitar daños por tránsito o compactación del suelo.
Según la hoja de ruta, algunos drones modernos pueden distribuir semillas sobre aproximadamente cuatro hectáreas por hora en condiciones favorables, frente a una capacidad de una a dos hectáreas por hora de determinadas máquinas convencionales.
Aplicaciones dirigidas
Los drones pulverizadores podrían realizar tratamientos localizados sobre malezas, focos de enfermedades o sectores específicos del lote. Al no depender de caminos o huellas de tránsito, pueden ingresar cuando el suelo está demasiado húmedo para soportar maquinaria pesada.
Esta característica puede ser especialmente importante en cultivos de papa, donde la oportunidad del tratamiento resulta decisiva y el tránsito en condiciones desfavorables puede deteriorar los camellones o compactar el suelo.
Sin embargo, en Países Bajos todavía está prohibido aplicar productos fitosanitarios líquidos mediante drones. También permanecen abiertos interrogantes sobre deriva, distribución de las gotas, dosis, trazabilidad, seguridad y autorización de los productos utilizados.
Los investigadores proponen ampliar los ensayos de campo y habilitar espacios experimentales controlados para generar la información necesaria.
Vuelos autónomos y monitoreo frecuente
Otra posibilidad es avanzar hacia vuelos fuera del alcance visual del operador y sistemas autónomos conocidos como “drone in a box”.
Estas plataformas permanecen instaladas cerca del lote, despegan automáticamente, realizan una misión programada y regresan a una estación donde pueden recargar sus baterías y transferir los datos.
Su desarrollo permitiría inspeccionar los cultivos con mayor frecuencia y gestionar varios equipos desde un centro de operaciones. Esto podría reducir los costos laborales y facilitar el seguimiento continuo de lotes comerciales.
Regulaciones y datos todavía fragmentados
La legislación aparece como uno de los principales obstáculos. Muchas operaciones agrícolas deben tramitar autorizaciones específicas, especialmente cuando involucran equipos pesados, vuelos autónomos o tareas fuera del alcance visual.
Los drones de 25 kilogramos o más enfrentan requisitos adicionales y, en algunos casos, necesitan permisos provinciales para despegar y aterrizar.
También existen dificultades para transferir la información. Los portales utilizados por los drones no siempre se comunican correctamente con los sistemas de gestión de los establecimientos o con las plataformas empleadas para crear mapas de aplicación.
Esta falta de interoperabilidad obliga a realizar procesos manuales y reduce el valor práctico de los datos obtenidos.
Cinco líneas de trabajo
Wageningen propone avanzar sobre cinco pilares:
Desarrollo de conocimiento científico y realización de ensayos comerciales.Creación de un grupo de trabajo que reúna autoridades, productores, operadores, empresas e investigadores.Mayor difusión de información práctica y capacitación.Cooperación internacional para compartir experiencias y armonizar criterios.Desarrollo de equipos adaptados a las características de la agricultura europea.El informe señala que buena parte del mercado está dominado por fabricantes no europeos y que los equipos disponibles no siempre responden a las condiciones productivas, técnicas y regulatorias de Europa.
Una herramienta con potencial para la papa
En el cultivo de papa, los drones podrían contribuir al seguimiento sanitario, la detección temprana de estrés, la identificación de fallas de emergencia y la generación de mapas para aplicaciones variables.
También permitirían realizar observaciones o intervenciones sin circular sobre suelos húmedos y sin aumentar la compactación.
No obstante, su incorporación dependerá de que la información obtenida pueda traducirse en decisiones agronómicas concretas y de que exista una relación favorable entre el costo del servicio y los beneficios productivos.
La hoja de ruta concluye que los drones pueden desempeñar un papel relevante en una agricultura más precisa, eficiente y resistente al cambio climático, pero su expansión requerirá resolver simultáneamente aspectos técnicos, legales, económicos y de capacitación.
Fuente: Wageningen Plant Research / Groen Kennisnet




