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Europa 09/09/2026

Mundo: La producción de papa enfrenta el desafío de cosechar el cultivo sin llevarse el suelo

El cultivo de papa puede perder suelo por escurrimiento, viento y cosecha. La erosión reduce fertilidad, materia orgánica y capacidad de almacenar agua, además de generar costos y riesgos sanitarios.

La producción de papa necesita un suelo suficientemente suelto para favorecer el crecimiento de los tubérculos, pero esa misma condición puede aumentar su vulnerabilidad frente al agua, el viento y las labores de cosecha.

La preparación intensiva del terreno, la formación de camellones y el período inicial con poca cobertura vegetal facilitan el desplazamiento de partículas. Al finalizar el ciclo, la cosecha vuelve a remover y exponer el suelo, muchas veces coincidiendo con épocas de mayores lluvias o vientos.

Un episodio que costó más de 40.000 libras

En junio de 2025, un productor inglés fue llevado ante la Justicia por un episodio ocurrido casi tres años antes en Somerset.

Después de fuertes tormentas, papas y sedimentos descendieron desde un lote con pendiente, bloquearon un camino público y contaminaron un curso de agua. La Agencia de Medio Ambiente del Reino Unido estimó que salieron del campo entre 50 y 100 toneladas de suelo.

Las sanciones, indemnizaciones, tareas de limpieza y medidas correctivas representaron para la empresa un costo superior a 40.000 libras esterlinas.

El caso fue extraordinario por sus consecuencias visibles, pero puso de manifiesto un problema que suele producirse gradualmente y pasar inadvertido.

Por qué la papa deja el suelo expuesto

Los suelos compactados o con terrones restringen el crecimiento de las raíces, afectan la forma de los tubérculos y dificultan la cosecha. Por esa razón, los productores invierten en labores destinadas a obtener una estructura friable.

Sin embargo, esas operaciones también pueden romper agregados estables y generar partículas más fáciles de transportar.

Antes de que el cultivo cierre el surco, la lluvia impacta directamente sobre la superficie. El agua puede concentrarse y ganar velocidad entre los camellones, especialmente cuando existen huellas compactadas, cabeceras deterioradas o capas que limitan la infiltración.

El riesgo depende de la textura, pendiente, intensidad de las lluvias, manejo del riego, contenido de materia orgánica, orientación de los surcos y configuración general del lote.

El suelo también puede salir con la cosecha

La erosión hídrica y eólica no son las únicas formas de pérdida. Una cantidad de suelo queda adherida a los tubérculos, atrapada en los terrones o cargada en los transportes junto con la papa.

Este proceso, denominado pérdida de suelo por cosecha, puede ocurrir sin dejar cárcavas ni señales evidentes en el lote.

Una investigación realizada en sistemas de pequeños productores de Tanzania calculó una pérdida promedio cercana a 0,7 toneladas de suelo por hectárea y cosecha. Otros estudios mecanizados realizados en Bélgica registraron valores superiores, aunque con grandes diferencias entre establecimientos.

Estas cifras no deberían trasladarse directamente a otras regiones, ya que dependen de las características del suelo, su humedad, la maquinaria utilizada y la eficiencia de separación durante la cosecha.

Cosechar con exceso de humedad aumenta los riesgos

Cuando la extracción se realiza con el suelo demasiado húmedo, aumenta la cantidad de tierra adherida a los tubérculos y terrones.

Además de retirar suelo fértil del lote, esta situación puede incrementar los daños mecánicos, reducir la eficiencia de separación y elevar los costos de transportar material sin valor comercial.

Medir regularmente la cantidad de tierra que llega con la papa puede aportar información sobre el momento de cosecha, la formación de terrones, la regulación de la maquinaria y las condiciones estructurales del lote.

Un posible problema sanitario

El suelo que llega a los galpones de empaque o a las plantas industriales no siempre puede devolverse directamente al campo.

Puede transportar nematodos del quiste de la papa, tubérculos remanentes, semillas de malezas y patógenos habitantes del suelo. Su traslado entre establecimientos podría dispersar problemas sanitarios que los sistemas de certificación e higiene buscan contener.

La reutilización o disposición de ese material debe respetar las normas fitosanitarias y ambientales correspondientes.

Medidas para reducir las pérdidas

La protección requiere combinar diferentes estrategias:

  • Seleccionar lotes con pendientes y condiciones adecuadas.
  • Evitar la compactación y preservar la materia orgánica.
  • Orientar correctamente los surcos en terrenos con pendiente.
  • Interrumpir recorridos prolongados del agua.
  • Mantener cabeceras y franjas vegetadas.
  • Ajustar la intensidad del riego a la capacidad de infiltración.
  • Esperar condiciones apropiadas de humedad para cosechar.
  • Implantar cultivos de cobertura lo antes posible después de la cosecha.

Investigaciones realizadas en el este de Canadá encontraron que los cultivos de cobertura invernales implantados después de cosechas tempranas de papa redujeron la erosión hasta un 59% bajo las condiciones estudiadas.

Su efectividad depende de la especie elegida, la fecha de siembra, la humedad disponible, el cultivo siguiente y los posibles efectos sobre malezas, enfermedades y nematodos.

La elección del lote es la primera decisión

En algunas campañas, determinados lotes pueden no resultar apropiados para papa, aunque sean capaces de producir buenos rendimientos en condiciones ideales.

La evaluación debería considerar la longitud y orientación de la pendiente, textura, compactación, cultivo antecesor, drenajes, caminos, viviendas y cursos de agua cercanos. También es necesario prever qué cultivo seguirá a la papa y cuánto tiempo permanecerá descubierto el terreno.

Estas decisiones deben tomarse antes de alquilar el lote, cerrar contratos o iniciar la plantación.

La pérdida de suelo no representa solamente un problema ambiental. También reduce materia orgánica, nutrientes, infiltración y capacidad de almacenar agua, comprometiendo el potencial productivo y económico futuro.

Una cosecha sustentable debería retirar las papas y dejar en el lote el suelo necesario para producir la campaña siguiente.

Fuente: Potato News Today y Agencia de Medio Ambiente del Reino Unido.


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