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Latam 10/05/2020

España: Galicia planta la cosecha de patatas sin saber si tendrá compradores para ella

Es tiempo de poner patatas. Lo saben bien en A Limia y en Coristanco, dos de las principales comarcas gallegas en lo que al cultivo del tubérculo se refiere.

Pero la cosecha de este año no será tarea sencilla. Primero, porque las condiciones meteorológicas no están acompañando y las lluvias están retrasando los trabajos de plantación. Pero también porque el sector está afectado por la incertidumbre que el coronavirus deja a su paso. Hay que plantar ahora lo que se recogerá en septiembre y que tiene que ser suficiente para atender la demanda de todo el año. Pero ¿qué pasa si la crisis sanitaria obliga a cerrar la hostelería de nuevo? ¿Se verán los agricultores gallegos otra vez con excedentes a los que no dan salida?

«Aquí hai moitas incógnitas porque non sabemos como van abrir os restaurantes e se vai haber demanda», explica Juan Ramón Sanjurjo. Él produce patata en Coristanco y asegura que su temor es compartido por otros productores. Así que, el que más y el que menos, plantará lo mismo que el pasado año. Lo mismo sucede en A Limia, donde muchos agricultores están todavía inmersos en dar salida a los excedentes que dejó el cierre de la hostelería. «Nós imos plantar algo máis ca o ano pasado, xa estaba previsto así. Collemos o relevo hai catro anos e imos crecendo pouco a pouco», añade Eloy Manso, productor en la comarca ourensana. Sus patatas tenían como destino «as freidurías do sur de España, que premian moito o sabor», cuenta. Cuando el covid-19 obligó a cerrar a la hostelería, se quedaron sin clientes. «Nós somos a despensa de todas as fábricas de fritos a nivel nacional, pola calidade do noso produto e pola súa conservación», añade Amador Díaz, de patatas Ama también en A Limia. Las patas de esta comarca cuentan con una gran demanda en toda España, sostiene, pero esta puede caer drásticamente si hay un nuevo confinamiento.

No es este el único temor que el coronavirus ocasiona a los productores de patatas gallegos. «Teremos que ver se hai man de obra para recoller a colleita», asegura Jesús Manuel Quintela, un productor de Coristanco. Porque cantidades como las que ellos y otros productores de la zona cultivan, «non se recollen entre dúas persoas». Así que, si en septiembre «non hai xente para recollela, vai ser complicado», añade. Otra consecuencia de la crisis es que «hai moita xente maior que plantaba para autoconsumo e que este ano non o vai facer», añade Sanjurjo. Le tienen miedo a la enfermedad y, además, la época de cultivo está coincidiendo con el confinamiento, «polo que moitos non puideron ir ás súas fincas». La consecuencia es que «creo que van plantar menos os particulares, mentres que os profesionais poñeremos o mesmo», concluye.

A estos temores hay que sumarles que las actuales condiciones meteorológicas no son las mejores. «Con estas choivas, este ano vai todo moi atrasado», explica Sanjurjo. A estas alturas, cuenta, deberían tener plantado el 80 % de la cosecha, «e eu creo que imos no 20 %», añade. «Nós non temos nada feito polo tempo. Pensabamos plantar este fin de semana e choveu», insiste Quintela. Lo mismo sucede en tierras de Ourense. «Está todo moi mollado. Empezamos a facer traballos pero as choivas estannos retrasando moito», asegura Roberto Santana, agricultor en A Limia. «O normal era que empezaramos a mediados do mes pasado, pero a terra está bastante enchoupada», afirma Amador Díaz. Así que todo parece indicar que la nueva cosecha llegará con cierto retraso. 

Los problemas de los municipios afectados por la plaga de la polilla

La presencia de la polilla guatemalteca en varios municipios gallegos ha llevado a la Xunta a prohibir el cultivo en una veintena de localidades de las provincias de A Coruña y Lugo. Zonas como Neda hace ya tres años que no pueden plantar patatas, lo que ha provocado una drástica caída en el número de personas que cultivaban el tubérculo para el autoconsumo. «Aquí en Neda non hai nada, está prohibido», explican en Electroagro Neda, una empresa que realizaba plantaciones de tubérculo a particulares y que ha tenido que despedir a dos empleados desde que llegó la plaga. En esta época, el trabajo en esta firma solía ser frenético, pues se dedicaban a plantar patatas para particulares en varios municipios de la comarca. «Traballabamos sobre todo para moita xente maior, que a plantaba para autoconsumo», explican. Ahora operan sobre todo en A Capela, donde esa peste ha desaparecido y el cultivo se ha autorizado de nuevo. «Recuperouse algo, pero non hai o que había. Moita xente maior deixou de plantar», aseguran.

Javier Miranda tiene sus plantaciones en Riotorto, otro municipio de Lugo afectado por la plaga. «Aquí era unha zona sobre todo para autoconsumo e todo iso desapareceu. Nós tivemos que empezar a plantar en fincas que tiñamos noutros concellos, como Pol ou Cospeito», asegura. Y es que tenían clientes que atender así que cuando llego la polilla, «ou buscábamos outro sitio para plantar ou nos dedicabamos a outra cousa», explica mientras siembra la cosecha de este año. «Andamos como tolos para aproveitar estes días bos», explica. Y es que la lluvia, también aquí, está complicando su labor.

Fuente: lavozdegalicia.com


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