Europa: "Contratar y planificar adecuadamente las producciones es clave para garantizar la supervivencia del sector de la patata".
Los precios ya no se determinan a nivel local, ni siquiera dentro de Europa. Actualmente, son las demandas globales y la propia industria alimentaria las que marcan tanto los precios como las condiciones de los contratos, señala Sáenz de Cámara.
Este cambio de paradigma obliga al sector a reforzar la planificación para asegurar la viabilidad de las explotaciones. “Contratar y planificar las producciones es esencial para la supervivencia del sector”, subraya Alfonso Sáenz de Cámara, director adjunto de UDAPA.
“Los precios ya no se deciden a nivel local, ni siquiera europeo. Ahora son las necesidades mundiales y la propia industria alimentaria las que determinan los precios y las condiciones contractuales”, explica Sáenz de Cámara.
Retrasos
La meteorología ha irrumpido con fuerza en el arranque de la campaña 2026. Los temporales registrados en las últimas semanas han provocado un retraso de hasta mes y medio en la siembra de patata temprana en Andalucía, lo que reducirá la disponibilidad de producto en los meses de mayo y junio. En Murcia, el impacto ha sido distinto, el viento ha afectado al rendimiento de numerosas parcelas tempranas. Por su parte, en Castilla y León, las dificultades para sembrar apuntan a una reducción del 15% de la superficie cultivada respecto al año anterior.
El resultado es un escenario de oferta ajustada en momentos clave del verano. “Todo indica que en determinadas fechas tendremos escasez de producto, lo que encarecerá los precios en origen”, apunta el director adjunto de UDAPA.
Uno de los problemas estructurales de campañas anteriores, la escasez de semilla, parece haber quedado atrás. Tras las dificultades derivadas de la mala cosecha de 2022, el sector ha logrado recuperar el equilibrio.
El auge de la patata transformada
El consumo de productos transformados impulsado por cambios en los hábitos de consumo y el crecimiento del canal Horeca, sigue al alza. Sin embargo, Sáenz de Cámara advierte de que este segmento no está exento de riesgos. “Aunque parece que la patata procesada tiene mucho recorrido, también entraña dificultades y no necesariamente mantiene mejor su valor”, afirma.
A esta incertidumbre se suma el incremento de los costes de producción. El encarecimiento del carburante y los fertilizantes, con subidas cercanas al 35%, vuelve a presionar los márgenes tanto en campo como en industria. “Me temo que 2026 va a ser un año complicado de gestionar”, reconoce.
Relevo generacional y semilla certificada
Ante este nuevo entorno, las estrategias empresariales también evolucionan. UDAPA apuesta por reforzar su base productiva local y ajustar los calendarios de recolección. Tradicionalmente centrada en producciones tardías, la cooperativa ha ido adelantando progresivamente sus cosechas. “Ya es habitual arrancar patata nueva en Álava en agosto, y este año esperamos recolectar una parte importante antes de septiembre gracias al uso de variedades más tempranas”, explica el directivo.
En este contexto, UDAPA mantiene su apuesta por fortalecer la producción de patata de siembra certificada y atraer a nuevos agricultores. La cooperativa logró mantener 350 hectáreas de cultivo propio en la última campaña gracias a la incorporación de jóvenes productores, y prevé aumentar esta superficie en 2026.
Además, la entidad avanza en la construcción de una nueva planta destinada a la recepción, selección y conservación de semilla certificada. “Esperamos que esté operativa para la próxima campaña de recolección y que se convierta en un pilar fundamental para impulsar la producción local”, concluye Sáenz de Cámara.
Fuente: revistamercados.com




