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Europa 24/03/2026

Spain (Castilla y León): The potato harvest and other agricultural activities are left without workers

Agricultural activity in Castilla y León faces difficulties in filling staff positions during the campaign periods, which has led to an increase in the hiring of workers of foreign origin.

La falta de mano de obra se ha convertido en el principal desafío para el sector agrario en Castilla y León, donde agricultores y ganaderos enfrentan dificultades crecientes con cada campaña. La escasez de trabajadores impacta en la mayoría de cultivos y explotaciones ganaderas. La actividad agraria experimenta problemas para cubrir puestos durante las temporadas altas, lo que ha llevado a un aumento de contrataciones de trabajadores extranjeros y una disponibilidad limitada de mano de obra local. Este problema ya no es temporal, sino estructural, afectando tanto el presente como el futuro del campo.

El déficit laboral alcanza todo el territorio autonómico, con mayor impacto en las áreas menos pobladas. En estas regiones, la escasez de población activa hace aún más complicado encontrar trabajadores. Las explotaciones familiares, predominantes en la comunidad, enfrentan más problemas para sostenerse. La falta de relevo generacional complica aún más la situación, creando un ambiente de creciente incertidumbre.

La actividad agraria requiere mano de obra en diferentes momentos del año, pero durante las campañas la demanda aumenta considerablemente. Cultivos como la patata, la vendimia o los hortícolas demandan un gran número de trabajadores en periodos específicos. Esta estacionalidad dificulta la contratación y obliga a encontrar soluciones rápidas, que no siempre llegan a tiempo, generando así constantes dificultades para el sector.

Según el Instituto Nacional de Estadística y el Ministerio de Agricultura, en Castilla y León hay unas 60.000 personas vinculadas al sector agrario, con aproximadamente 37.000 trabajando por cuenta propia y unas 23.000 como asalariados. Esta estructura resalta la importancia del modelo familiar y la necesidad de asalariados durante las campañas. Los picos de actividad demandan hasta 27.000 o 28.000 trabajadores en la región.

La mano de obra extranjera se ha vuelto esencial para el sector. Más del 50% de los trabajadores asalariados son inmigrantes y este porcentaje supera el 70% en algunas campañas. Esto demuestra su papel estructural dentro del sector. La dependencia de estos trabajadores extranjeros es motivo de preocupación ya que sin ellos, muchas campañas no se completarían.

La escasez de trabajadores nacionales se debe a varios factores, incluyendo las duras condiciones laborales del campo, que requieren esfuerzo físico, horarios variables y exposición a condiciones climáticas adversas. Esto hace que muchos jóvenes opten por otros sectores más atractivos, agravando así el problema y afectando la continuidad del sector.

La carencia de servicios en el medio rural también dificulta atraer residentes permanentes. La falta de infraestructuras, transporte, sanidad y educación reduce el atractivo de los pueblos como lugar para vivir, limitando la disponibilidad de trabajadores locales y exacerbando la despoblación rural.

Las organizaciones agrarias coinciden en que la solución pasa por facilitar la contratación de trabajadores extranjeros, especialmente en campañas agrarias. Abogan por simplificar trámites administrativos y agilizar los permisos de trabajo para responder más rápidamente a las necesidades del sector ya que la burocracia actual ralentiza el desarrollo de las campañas.

Donaciano Dujo, presidente de Asaja, destaca la creciente necesidad de mano de obra que no se encuentra localmente. Esto refleja la problemática básica y la dificultad creciente para cubrir posiciones, poniendo en riesgo la continuidad de las explotaciones regionales.

Dujo resalta la importancia de la mano de obra extranjera al subrayar que más del 50% son inmigrantes encargados de tareas agrícolas. Esto evidencia cómo depende el sector de estos trabajadores y la necesidad de adaptar las normativas para que las campañas no se retrasen o pierdan eficiencia.

El dirigente agrario también menciona los retos relacionados con la cualificación: muchos trabajadores provienen de terceros países sin experiencia en el terreno ni en las labores específicas, requiriendo formación adicional que ralentiza las campañas y genera costes extra que afectan a la rentabilidad. La temporalidad y rotación laboral complican aún más la continuidad del sector y su planificación requiere capacitación constante.

Fuente: heraldodiariodesoria.es


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