Francia–Bélgica: Sequía, menor cosecha y sobrecapacidad industrial golpean simultáneamente a la cadena de la papa
La sequía redujo la cosecha de papa en Francia mientras la industria procesadora enfrenta sobrecapacidad, mayores costos y el posible cierre de una planta clave en Bélgica.
La cadena de la papa atraviesa una situación compleja en el norte de Francia y Bélgica. A la fuerte caída productiva provocada por el calor y la sequía se suma una crisis industrial marcada por el exceso de capacidad instalada, el aumento de los costos y la pérdida de competitividad de algunas plantas procesadoras.
La combinación resulta especialmente difícil para los productores: después de una campaña caracterizada por la sobreoferta y el derrumbe de los precios, ahora deben enfrentar menores rendimientos, tubérculos más pequeños y dificultades para cumplir los contratos firmados con la industria.
La producción francesa caería 23%
La principal cosecha de papa de Francia podría disminuir alrededor de 23% respecto de 2025, lo que representaría una reducción cercana a dos millones de toneladas, según estimaciones de la Unión Nacional de Productores de Papa de Francia (UNPT).
Las temperaturas elevadas y la falta de agua afectaron especialmente los cultivos sin riego. En algunos lotes, los rendimientos se ubicaron por debajo de la mitad de los niveles habituales.
Además de producir menos toneladas, la sequía redujo el calibre de los tubérculos y aumentó el riesgo de que algunas partidas no cumplan las condiciones establecidas por las fábricas, especialmente en materia de tamaño, materia seca y contenido de azúcares.
Contratos difíciles de cumplir
Una parte importante de la papa destinada a la elaboración de bastones prefritos se produce bajo contratos acordados antes de la cosecha. Los menores rendimientos pueden impedir que los agricultores entreguen los volúmenes comprometidos, aun cuando los precios del mercado libre comiencen a recuperarse.
Esta situación genera un doble perjuicio: menos toneladas disponibles por hectárea y costos unitarios de producción más elevados. Los productores con escasa disponibilidad de riego aparecen entre los más afectados.
Ante la falta de materia prima, algunas industrias comenzaron a flexibilizar sus exigencias de calibre para poder procesar tubérculos más pequeños.
Crisis industrial en Bélgica
Mientras el campo enfrenta una menor cosecha, la industria europea de papa congelada atraviesa un proceso de ajuste. La planta de Clarebout Potatoes ubicada en Mouscron, Bélgica, suspendió sus operaciones el 7 de septiembre, afectando a 392 trabajadores, alrededor de 60% de ellos residentes en Francia.
Clarebout fue adquirida en 2025 por la empresa estadounidense J.R. Simplot. La posible reducción o clausura de la planta se relaciona con la antigüedad de sus instalaciones, los mayores costos operativos y la sobrecapacidad existente en el mercado europeo de papa prefrita congelada.
El caso contrasta con la estrategia de McCain, que anunció inversiones por 300 millones de euros para modernizar y ampliar sus instalaciones en Francia.
De la sobreoferta a la escasez
La cadena europea enfrenta un cambio brusco respecto de la campaña anterior. La abundante cosecha de 2025 había provocado una fuerte presión sobre los precios, mientras que para 2026 se proyecta una reducción significativa de la producción en Francia, Bélgica, Alemania y los Países Bajos.
El escenario expone el desajuste entre la capacidad de procesamiento instalada y una oferta agrícola cada vez más variable. La sequía limita la disponibilidad inmediata de materia prima, pero las fábricas continúan operando dentro de un mercado internacional muy competitivo y con márgenes ajustados.
Para productores e industriales, el desafío será adaptar los contratos, las exigencias de calidad y la capacidad de procesamiento a campañas cada vez más condicionadas por los extremos climáticos.
Fuente: Le Monde, Reuters y Financial Times.




