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Europa 03/08/2021

España: Desde hace 30 años, la patata de Bergantiños se vende con un sello oficial de calidad

De esta forma, esta comarca se destacó como una de las principales zonas productoras, obre todo para el tubérculo de Coristanco, para cual el reconocimiento fue clave.

A finales de los ochenta y a principios de los noventa, en el campo gallego se daba un proceso de transformación. Había quedado atrás la emigración; la mecanización y las concentraciones parcelarias estaban acabadas, en marcha o vistas como una necesidad, y aparecían otros cambios. Lo que hasta entonces era visto como tradicional y habitual comenzaba a concebirse como sinónimo de calidad con un valor añadido: no era solo el interés del consumidor en el mercado el factor importante, sino que el apoyo de las administraciones suponía un respaldo oficial.

Así surgieron sellos como el de Produto Galego de Calidade, en el que entraba la patata. Hace 30 años, se realizaba el balance de la primera campaña, en la que se habían vendido 200.000 kilos del tubérculo. La comarca de Bergantiños tenía especial protagonismo en ese proceso, que se había iniciado más de una década antes, en 1988, de la mano de la cooperativa Copaber. Las otras comarcas grandes productoras eran A Terra Chá y A Limia, de donde sale la mayor parte de la producción gallega.

Según los criterios de 1991, todos los municipios de Bergantiños, con especial importancia para Coristanco, eran candidatos a la obtención del sello de calidad. La variedad Kennebec era la única que se podía comercializar con ese sello oficial. La consideración de Produto Galego de Calidade amparó también, en esa etapa, la ternera o la miel.

Sobre todo para la patata de Coristanco el reconocimiento fue fundamental. Hacía ya 8 años que se celebraba ya la fiesta gastronómica y fue en esa edición, en 1988, cuando el presidente de la cooperativa que se encargaba de la organización anunció que se habían iniciado los trámites para conseguir la distinción. Un año después el conselleiro de Agricultura de entonces, Francisco Sineiro, declaraba en Coristanco que la patata, con su sello de calidad, era «un produto recoñecido en toda España» y que tenía un mercado importante al que abrirse.

El reconocimiento oficial de Produto Galego de Calidade llegó a principios de junio de 1989. El día 7 se publicó en el Diario Oficial de Galicia, aunque no sería hasta dos años después cuando quedaría conformado el órgano rector que había de aprobar el correspondiente reglamento y el censo de productores, además de otras cuestiones como el diseño de las etiquetas para la comercialización. Según los datos que manejaba entonces la Consellería de Agricultura, se produjeron en ese año, 1991, 30.000 toneladas de patata temprana, de las que 12.000 fueron destinadas a la alimentación animal, además de 631.250 toneladas de las de media estación. Seis mil de ellas fueron para siembra.

Indicación

Años más tarde, en el campo fueron apareciendo otras figuras, Indicación Xeográfica Protexida (IXP) o Denominación de Orixe, con órganos rectores que asumieron funciones que habían estado en manos del correspondiente al Produto Galego de Calidade. Así surgió, por ejemplo, la IXP Pataca de Galicia, puesta en marcha a principios de siglo. A Mariña-Terra Chá y Lemos eran las dos subzonas de la provincia incluidas, aunque recientemente se amplió el ámbito de cobertura de la IXP a toda Galicia. 

La campaña del año pasado fue la primera en la que se comercializaron patatas en las que los cosechadores, cumpliendo las normas del órgano rector, podían tener sus fincas en cualquier lugar de la comunidad autónoma. También aumentó el número de variedades de patata amparadas por la IXP, ya que las denominadas Agria e Fina de Carballo pueden comercializarse con el sello oficial, aunque en la comarca de Bergantiños la plantación de ambas especies es testimonial.

Fuente: lavozdegalicia.es


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