Argentina (Mendoza): Los productores de cebollas y ajos, se enfrentan a una situación de deterioro
El incremento de los costos, la disminución del consumo y la escasez de crédito conforman una situación que, según indican, viene afectando al sector desde hace al menos dos años.
La producción hortícola en Mendoza enfrenta uno de los momentos más críticos de los últimos años. Así lo afirmó Martín Calafiore, representante de la Asociación de Productores, Empacadores y Exportadores de Ajos, Cebollas y Afines (Asocamen), quien, en diálogo con el Post, fue tajante al señalar que "el sector está fulminado".
El panorama general es complejo, marcado por un aumento constante en los costos de producción y un mercado interno deprimido. Según Calafiore, "casi no hay consumo", lo que agrava aún más la situación. La crisis afecta por igual a diversos cultivos, como cebolla, ajo, papa y zanahoria, y refleja el deterioro generalizado de la economía regional agrícola.
El principal problema que enfrentan los productores radica en la combinación de costos crecientes y la falta de capacidad adquisitiva en el mercado interno. Factores como los altos precios de la energía, los aumentos constantes del combustible y el encarecimiento de los agroquímicos impactan directamente sobre la rentabilidad del sector. Calafiore destacó que trabajar con maquinaria agrícola se ha vuelto una tarea sumamente costosa. Como ejemplo, mencionó que el gasto mensual para mantener un pozo de riego puede oscilar entre 12 y 13 millones de pesos. Además, a este escenario se suman variables externas, como el incremento en el precio del combustible debido a conflictos internacionales.
El debilitamiento del consumo interno agrava aún más la crisis. Según Calafiore, la capacidad de compra está tan limitada que "no hay fuerza de venta, sea el precio que sea". Ni siquiera una baja en los precios logra incentivar a los consumidores, quienes optan por adquirir menores cantidades, afectando directamente la cadena de comercialización.
Un problema adicional señalado es la falta de financiamiento. Calafiore aseguró que "no hay crédito, y el disponible resulta demasiado caro". Comentó que, a diferencia de otros países donde el crédito fomenta la producción, en Argentina los agricultores dependen de capital propio para operar. A esto se suma una carga impositiva calificada como asfixiante, con gravámenes como Ingresos Brutos, IVA e impuesto al cheque que encarecen toda la cadena productiva. Ejemplificó esta situación señalando que "entre el 40% y el 50% del costo de una factura de luz corresponde a impuestos".
Otro aspecto alarmante es la apertura a importaciones, que pone en desventaja a los productores locales frente a competidores internacionales, como los productores chilenos, quienes disfrutan de menores cargas impositivas. Calafiore advirtió que es "imposible competir" si no se reducen los costos internos. Por otro lado, criticó que el tipo de cambio actual frena las exportaciones: mientras el dólar se mantiene prácticamente inmóvil, los costos suben constantemente en pesos, encareciendo los productos en términos internacionales.
Como resultado de estas adversidades, ya se observa una disminución en la superficie cultivada. Aunque no hay cifras oficiales precisas, Calafiore aseguró que a simple vista esta retracción es evidente. Asimismo, advirtió sobre el peligroso impacto estructural en el sector: "El productor mediano y pequeño va a desaparecer". Incluso las grandes empresas deberán reducir su capacidad operativa para enfrentar los costos crecientes y las deudas acumuladas.
A pesar del panorama sombrío, el dirigente reconoció que esta crisis podría representar una fase dentro de un necesario reordenamiento económico generalizado. Sin embargo, advirtió que este proceso requerirá tiempo: "No se arregla en dos o cuatro años". Mientras tanto, estima que la única manera de enfrentar esta situación será ganar en eficiencia: "Hay que hacer lo mismo, pero con un 20% o 30% menos de costos".
El sector aguarda medidas concretas, principalmente en materia impositiva y acceso al crédito, que contribuyan a aliviar una crisis profunda que compromete la continuidad misma de gran parte de la producción agrícola en Mendoza.
Fuente: mendozapost.com




