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Europa 17/09/2026

Bélgica: Cultivar variedades de papa más robustas se vuelve una necesidad frente al cambio climático

Bélgica impulsa variedades resistentes al tizón tardío, el calor y la sequía, capaces de mantener rendimiento y calidad con menos fitosanitarios, agua y fertilizantes.

Los episodios cada vez más frecuentes de calor, sequía y presión sanitaria están acelerando la búsqueda de variedades de papa capaces de producir de manera estable bajo condiciones adversas.

El concepto de “variedad robusta” ya no se limita a la resistencia a una enfermedad. También incluye tolerancia a factores climáticos, eficiencia en el uso de recursos y aptitud comercial e industrial.

Qué debe ofrecer una variedad robusta

Una variedad de papa considerada robusta debe reunir varias características:

  • Resistencia o elevada tolerancia al tizón tardío, causado por Phytophthora infestans.
  • Buen comportamiento frente al calor y la sequía.
  • Uso eficiente del agua y los nutrientes.
  • Rendimientos estables en diferentes condiciones productivas.
  • Calidad culinaria o industrial adecuada.
  • Buena conservación durante el almacenamiento.
  • Menor dependencia de productos fitosanitarios.

La combinación de estas cualidades permitiría reducir el riesgo productivo y mantener la rentabilidad en campañas climáticamente desfavorables.

Una lista con 47 variedades

La lista belga-francesa de variedades robustas correspondiente a 2026 incluye 47 cultivares, nueve más que en 2025. Su elaboración es resultado del trabajo conjunto de investigadores y organizaciones vinculadas con la producción de papa de ambos países.

Las variedades se evalúan en distintos segmentos comerciales, incluyendo papa para consumo fresco, industria y elaboración de chips. El objetivo es que la rusticidad agronómica no implique resignar rendimiento, sabor, calibre o aptitud de procesamiento.

Menor dependencia de fitosanitarios

El tizón tardío continúa siendo una de las principales amenazas sanitarias para el cultivo. En años favorables para la enfermedad, su control puede requerir numerosas aplicaciones de fungicidas.

El uso de variedades resistentes permite disminuir la cantidad de tratamientos y reducir costos, impacto ambiental y riesgo de aparición de poblaciones del patógeno capaces de superar los productos disponibles.

Sin embargo, los especialistas advierten que la resistencia varietal debe complementarse con monitoreo, rotación de cultivos, manejo preventivo y estrategias destinadas a evitar que el patógeno supere los genes de resistencia.

El clima modifica las prioridades

La campaña europea de 2026 volvió a mostrar la vulnerabilidad del cultivo frente a las altas temperaturas y la escasez de agua. En numerosos lotes, el estrés hídrico redujo el número y el tamaño de los tubérculos y aceleró la finalización del ciclo.

Por esa razón, los programas de mejoramiento están incorporando con mayor intensidad características como la tolerancia térmica, el desarrollo radicular, la eficiencia hídrica y la capacidad de recuperación después de un período de estrés.

Un desafío para toda la cadena

La expansión de estas variedades requiere la participación coordinada de obtentores, semilleros, productores, industrias, comercios y consumidores.

No alcanza con desarrollar materiales resistentes: también deben ser aceptados por el mercado y responder a las exigencias de presentación, sabor, materia seca, color de fritura y conservación.

La producción de variedades más robustas se perfila así como una herramienta estratégica para reducir riesgos, utilizar menos insumos y adaptar la cadena papera a condiciones climáticas y sanitarias cada vez más exigentes.

Fuente: Landbouwleven, CCBT y Viaverda.


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